
No me interesa saber qué es arte
Sólo estar ahí cuando sucede
Mientras sucede
No importa cuando
Siempre aparece y es distinto
Incluso cuando parece que es igual.
Nunca lo es.
viernes, 14 de diciembre de 2007
miércoles, 12 de diciembre de 2007
La elección es como un mueble
Siempre se te exige una conducta. ¿¿Quién?? Los que necesitan sostenerse. ¿¿Cómo es eso?? Es que elegimos según una función propia, aunque sea tácita, aunque no sea directa y evidente. Elegir a otro (al artista, a su obra) es elegir algo de uno mismo. Es reconocerse en la elección. Nunca se elige contra uno. Y el que diga lo contrario está mintiendo.
Lo que pasa es que a veces ese uno es un uno plural. Es un muchos. Es una pequeña tribu. Entonces la elección está sociabilizada. Le tiene que servir al grupo. La elección es como un mueble, siempre es funcional.
Cuando elijo obras y artistas para escribir estos post también estoy sumándome a una funcionalidad. Y es que modelo mi relación con el mundo, con mi sensibilidad y mis formas de comprensión en cada una de mis elecciones. Pero eso a veces no se entiende. Porque cada nueva elección que hacés, es funcional para una pequeña tribu y no para otra. Entonces resurgen los problemas del caciquerío. ¿¿Por qué elegiste esta vez a fulanito que no pertenece a nuestra tribu y si a aquella otra?? Cuando hacés una elección por fuera de la pequeña tribu comienzan las desconfianzas. Y eso no es sólo inevitable, sino que hasta está bueno.
No sólo tenemos que ver el bosque, sino también el valle. Y hasta por ahí bosque y valle compartan muchas mas cosas de las que les gustaría reconocer.
A Leandro Tartaglia, sobre quien estoy ahora escribiendo, le debo la contestación de un mail de hace mil años. En realidad no es al único al que le debo respuestas. Perdí el ritmo de contestar mails y mails. A fin de año siempre me pasa.
Las obras de Leandro se construyen siempre con otro sentido y otra percepción. Y eso es lo que mas me gusta. Hay que explorar todo el tiempo otros modos de ser consecuentes por fuera de la repetición.
El ojo está ahí, como siempre. Pero no necesariamente tiene que ser un monarca inflexible. Lo mismo que los sentidos (no los cinco sentidos, sino esa cuota de significados).
A veces es como una competencia. El ojo que todo lo ve tiene adversarios. Ahí están los oídos para diseñarle un paisaje tan rico o más. O el tacto. O la máquina ampliada de todos los sentidos juntos.
Huxley siguió a William Blake cuando pidió que abriéramos las puertas de nuestra percepción. El arte puede ser una droga poderosísima.
Más poderosa que cualquier clan.
Los sentidos actúan todos juntos, pero es maravilloso cuando lo hacen como una pequeña tribu que se dispersa. El olfato allá, el tacto por aquí, lo audible por más allá.
Me gusta eso, la desbandada.
Hay que saber desbandarse.
Y que eso no constituya una falta de intensidad.
Sino más bien todo lo contrario.
Publicado por
Anita
en
1:35
jueves, 6 de diciembre de 2007
Una flor rara como un Panda
La estridencia cambia mucho, es decir, no siempre es una molestia. A veces buscamos la estridencia. Durante mucho tiempo los buenos modales del arte se comportaron con suma ambigüedad en su presencia. Por una parte, siempre estuvo de parte del mal gusto, de lo evitable, al menos que una causa importante la llamara a escena. El escándalo de un burgués en las vanguardias o la épica política por otro. Sin embargo, vivimos en una época de estridencias. Ni siquiera es privilegio de los medios, grandes o pequeños. Sino que hasta el boca a boca hoy resulta estridente. Por lo cual hay muchos cultores muy enérgicos de la anti-estridencia. No es fácil conseguir la anti-estridencia, aunque la cultivemos mucho. Es una flor rara. Re-rara.
La estridencia es la regla. Incluso en el susurro. Debe decir mucho y ya. Todo junto y ya. Todo debe verse ya, hacerse notar ya, robar cámara ya. Si eso no resulta, la sombra del fracaso sobrevuela.
Es muy común escuchar a un artista decir “me fue muy bien con la muestra; salieron tres notas y fue mucha gente”. Siempre los números, las estadísticas. Incluso el marketing de la resta; mucho de lo póvera y trash es eso: el otro estruendo.
Por eso necesito rendirle homenaje a los que escapan de la lógica de lo estridente. Necesito contarles de u proyecto que me alucina, porque es la multiplicación de la falta de estridencias. Un proyecto de sumatoria de artistas que no necesita del logo de las grandes multinacionales o de fundaciones extranjeras. Un proyecto calmo, preciso y contundente. 
Sí, tal cual. Necesito hablarles del Proyecto Panda.
Es multiplicante sin necesitar ser una máquina infladora de egos. Por ejemplo, acerco a este post obras de Celina Hilbert y Carolina Colmenero.
¡¡Es tan bueno encontrarse con propuestas tan sensibles que no vengan recomendadas una y otra vez en los suplementos y ferias y premios!! ¡¡Es tan bueno saber que hay gente tan copada haciendo sus obras sin necesidad de pasear sus figurones de artistas en cada inauguración del circuito más fashion!!
El Proyecto Panda simplemente exhibe.
Pone en escena artistas que no corren detrás de la estridencia. Que encuentran otros medios mas amables. Que no necesitan bajarse de ningún carro porque jamás se subieron a ninguno.
No es fácil dar con ellos. Hay que buscarlos, muchas veces no están en el lugar más indicado.
Bueno, ahora sí. Ya lo sabemos.
Están todos reunidos en Panda.
Por suerte para todos.
Publicado por
Anita
en
23:15
martes, 4 de diciembre de 2007
Aprender a escaparse del manual

¿¿Qué tiene más importancia, la obra o el artista?? ¿¿Cómo se mide eso?? ¿¿Dónde empieza y dónde termina una obra?? ¿¿Cómo se manifiesta un artista?? No existe obra que no esté cargada de subjetividad. Del mismo modo que no existe un estilo impersonal. Cuando uno piensa en un estilo piensa en una obra y una obra no es otra cosa que una subjetividad puesta en escena. Una forma de hacer las cosas. Porque subjetividad no es “contar el cuentito” de cuando éramos chiquitos y qué nos pasó y qué nos dolió y bla, bla, bla. Subjetividad es realizar las cosas de una forma y jamás de otra. Es diferenciarnos. Aunque no sepamos absolutamente nada de una biografía.
Ahora ¿¿por qué simular que no se tiene estilo cuando una está escribiendo sobre un artista?? Hay gente a la que conocemos por su lugar de poder. Porque una de las formas de sentar una subjetividad es a través de la detentación del poder. Lo otro viene después. Es esa conjunción: tal persona que “defiende” a tal artista pertenece a tal diario, a tal institución.
Ahora bien ¿¿qué escribe, sobre qué escribe??
Hay teóricos de manual. Protocolares, prolijos, previsibles. Chicos educados. ¿¿Se acuerdan que hace dos o tres años había quienes repetían todo el tiempo “yo soy profesional porque me eduqué en tal escuela de los Estados Unidos”??
Desde el primero de los post pensé mucho en esto. En una crítica que fuera punk sin resultar jamás quejosa, que fuera potente sin perder ternura. Porque a mi me interesa que lo que escribo no pierda ni ternura ni potencia. Ternura en el sentido de una forma de relacionarme que me interese. Porque nada me interesa escribir un texto como si estuviera dando una lección en el frente. ¿¿Vieron que hay críticos que escriben como si estuvieran rindiendo un examen en el CBC?? No me gustan nada.
Yo no creo que escribir sobre arte sea menos importante que hacer arte. Eso podía pensarse hace unas décadas atrás, pero hoy es ridículo. Por lo mismo, para mi este blog es mi obra. A muchos artistas les encanta que los que escriben sobre arte tengan un status inferior. Pues bien, mis amigos, no cuenten conmigo. Ni mejor ni peor, es otra cosa.
Es otro tipo de obra. Otro formato. Como si alguien me dijera que la pintura es más importante que la fotografía. No me interesa cómo puede haberse pensado la tarea de escribir sobre arte en el pasado. No me importa. Si me interesa saber qué es lo que siento yo ahora. Cómo puedo construir un diálogo.
Son pocos los que escriben sobre arte y se escapan del manual. El manual es lo que funda el escotoma. Porque son los modales de manual, el repetir tu legajo de poder el que anestesia tu sensibilidad y análisis.
No es fácil escaparse del manual. No es nada fácil fundar un espacio de voz, con tu propia voz. No es fácil decirle “fuck you” al reclamo de que tengas que rendir examen utilizando las normas de manual.
Es un momento en el que más que nunca hay que defender la posibilidad de que la subjetividad sea el mayor arma política. La mayor guerra al manual, la mayor huida.
Si tenés ganas de escaparte, contá con mi compañía.
Publicado por
Anita
en
9:07
lunes, 3 de diciembre de 2007
Enorme metástasis institucional del escotoma

No sólo es triste, es preocupante. Si la selección del último premio Petrobrás de Arte BA nos había resultado obvia y carente de todo riesgo, esta vez los síntomas predictivos resultan aún menos alentadores.
Un premio no es únicamente recompensar una tarea, sino descubrirla. La edición del premio en cuestión en este año que termina fue lamentable en ese sentido: no descubrimos nada, no aprendimos nada.
Que para el próximo año Arte BA, con presidente recién estrenado, haya designado a Fabián Lebenglik como responsable del premio además de lamentable es preocupante. Ya escribí bastante sobre el tema: Lebenglik jamás llegó a esta época. No puedo opinar nada sobre cómo puede haber sido su tarea en la década pasada, porque realmente no tengo elementos para decir, sería injusto y apresurado. Pero si es claro y muy comprobable que Lebenglik no entiende absolutamente nada de nada de la producción de esta última década. No sólo que no entiende, sino que es reaccionario al respecto.
Es un retroceso inmenso el que sufre Arte BA con esta designación. Y más triste aún porque entre los jurados que seleccionó el poseedor del escotoma más grande de la Argentina se encuentran dos talentos como María Gainza y Claudio Iglesias.
Ojalá no sean devorados por esta metástasis institucional del escotoma más célebre. Pero es difícil, porque estarán bajo su mirada que paradojalmente nada ve o nada quiere ver.
Este año, hasta dónde me enteré, no habrá Periférica y ahora esto. Las instituciones atraviesan una crisis sin precedentes.
María, Claudio: por favor, no se contaminen. Protéjanse. Sé que no es fácil, sé que será una tarea imposible, pero hagan algo.
Realmente me preocupa mucho, porque les toca rescatar un premio cuya organización ya venía en caída y ahora les toca cargar mochilas que serán más pesadas que el meteorito que aplastó al papa de Cattelan.
Es más, al lado del hombre-escotoma, ese meteorito me parece una caricia.
Por favor, los necesitamos íntegros.
Arte BA: REPROBADO.
Publicado por
Anita
en
17:49
