martes, 4 de marzo de 2008

Mundos Mamushka de Flavia en Kentucky y la epifanía de Mónica


Somos un mundo dentro de otros tantos mundos. Así funciona el universo. Nunca me quedó demasiado claro si el universo está pensado desde cómo nos pensamos previamente a nosotros mismos, o sea como organizamos la visión de nuestro mundo. O al revés, luego de observar mucho todo lo que nos rodea, posiblemente construimos un mapa que después nos sirvió para pensarnos como mundos. Me encanta cuando los artistas se saltean toda explicación previa y tratan de entender todo con su visión sensible. Por supuesto, es otra manera de entender el funcionamiento de todas las cosas.
Esta foto literalmente me alucina. Me la mandó Flavia Da Rin. Es una imagen de una serie de intervenciones suyas en Kentucky. Y digo que me alucina porque veo lo que ustedes ven y no hay que explicar mucho más. Es como un juego de cajas chinas. Porque el mundo de Flavia, el mundo tal como lo ve Flavia, es parte del paisaje. De un paisaje que también aparece, pero distinto, en la imagen que se reproduce en el cartel. Kentucky vio a Flavia como un paisaje urbano, pero esto se debía a que Flavia fue construyendo una mirada intensa sobre otros paisajes urbanos. A esto me refería con mundos como mamushkas.La figura de “mundo”, con todo lo que representa o significa, es fundamental para el arte. Por eso, insisto, esta obra de Flavia me dispara en ese trance. Un artista crea un mundo que luego estará dentro de un mundo más grande conviviendo con otros mundos.
Dicen que esto se llama epifanía. Cuando entendemos de manera súbita algo que estaba delante nuestro pero no terminábamos de cerrar el sentido. A Mónica Heller le sucedió algo parecido, por eso escribió: “el otro día al escuchar las palabras Nikita Nippone entendí el chiste. Seguro que muchas veces no entendí el chiste pero tampoco me di cuenta. Ayer leí algo maravilloso que derribo un montón de prejuicios y fue realmente luminoso. Una carta escrita por Fernanda Laguna que generosamente Anita en su blog la compartió con muchos que silenciosos y a veces no tanto leemos su blog.”
Adoro a estas chicas. Fíjense qué trío: Flavia, Mónica y Fernanda. Hay muchas formas de entender el mundo. La que más me interesa, ustedes lo saben de sobra, es el conocimiento por la sensibilidad a la que nos invitan los sentidos. Yo tuve mi perfecto juego de cajas chinas. Estas tres chicas me enseñaron mucho y me siguen enseñando cómo intensificar esta maravilla constante del espectáculo de vivir en este planeta.

No sé cómo será vivir en otros. Por lo pronto éste me vuela la cabeza.
Para mañana prometo terminar un post sobre el animal tubo de Mónica Heller.
¡Otra epifanía más!