Hay algo conmovedor en que Wonderland haya sido traducido como el País de las Maravillas. No se trata de cualquier tierra maravillosa, sino de un país. Un país es algo más específico que un lugar, palabra de connotaciones más genéricas y por lo tanto amplias. Hubiéramos esperado una palabra como reino (el reino de las maravillas) pero seguramente para alguien tan inglés como Mr. Lewis Kingdom tiene demasiada carga y el traductor intentó ser lo bastante cauteloso. Es divertido, porque su cautela lo llevó a inventar un país o al menos a enfatizarlo y nos propuso a todos nosotros, sus ávidos lectores, con las inmensas ganas de habitar en un país que también sea maravilloso, pero un país en el que no es tan simple sobrevivir ni tomar el té, porque detrás del espejo las reglas no son las mismas que en nuestro mundo. Esta exquisita torta de los conejos que el más exquisito aún Mariano Grassi nos regaló con su mirada conmovedora es el pasaporte a un país que seguramente sea el modelo más acabado de la tierra de las fantasías sobre la que estuvimos hablando en estos últimos días. Pero estoy haciendo trampa porque en ningún momento hablamos de tierra, sino de aire. Porque las fantasías no están en la tierra sino en el aire para que podamos atraparlas mientras volamos. Somos militantes de la psicodelia y del aire: esa es mi conciencia social, lo que hace que este planeta tan heavy mental sea más agradable. Y no me olvido de todo el resto, pero por el momento quiero seguir a los conejos por ese valle de fantasías.
lunes, 5 de marzo de 2007
La Torta de la Fantasía
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Anita
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7:23
domingo, 4 de marzo de 2007
Todo depende de tu punto de vista
Una de las cosas a las que nos invita el arte es a ver todo desde otro ángulo. Voy a decir una obviedad pero no volví a ver jamás igual a una pipa después de conocer la famosísima pintura de Magritte. Cada tanto me cruzo por ahí a algún señor de pipa y automáticamente me pregunto ¿será una pipa? ¿o es un objeto que llamamos así vaya a saber por qué razón? Cuando con Julia delirábamos con las Chicas Voladoras (Julia es mas que un verdadera chica voladora ¡¡es una instructora de vuelo súper copada!!) la imagen que me revoloteó enseguida es la de ese cuadro de Chagall tan hermoso, que reproducido en una lámina mis abuelos tenían pegado en el altillo de su casa y que era un viaje entre nubes cada vez que lo veía, cuando era chiquita. Una amiga poeta me contó que Rimbaud antes de escribir se escondía debajo de los bancos de los trenes para poder ver las cosas como un pequeño animal y que se subía a las azoteas de los edificios altos para intentar aprender cómo veían los pájaros. Por eso me encanta esta foto en la que dos genias como Flavia Da Rin y Diana nos miran de otra forma. Una prima mas grande me enseñó a jugar, a mis diez u once años, al juego del espejo, que consiste en caminar por toda la casa con un espejo apuntando al techo en las manos, y nosotros no podemos mirar hacia delante o los costados sino únicamente al espejo. La sensación es rarísima. Mateo nos contaba ayer que había pensado su suite como un lugar de reunión para jóvenes de otra dimensión y recordando el juego del espejo se me ocurre decir ¡¡nosotros también somos jóvenes de otra dimensión!! Seguramente el arte sea nuestro Google Earth en ese mundo fabuloso que puede ser nuestra fantasía-tsunami.
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Anita
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11:55
sábado, 3 de marzo de 2007
¡¡Queremos una Suite Atómica Permanente!!
Ya hace un tiempo hablamos de ambientes, de lo bueno que es crear lugares donde las cosas sucedan. Hay gente que lo único que hace es quejarse y pedir, todo el día con el cd prendido de “no nos dan el espacio que nosotros nos merecemos, el Estado no se encarga de nosotros”. A mí me gusta pensar de forma mas anarquista, me gusta soñar con un mundo sin gobernantes. La diferencia que siento con los punks de hace treinta años es que ellos proponían el descontrol efusivo, mientras yo creo que puede haber descontroles amables. Ya me referí a Jardín Oculto: puede parecer un delirio, pero para mí Jardín Oculto es punk, porque rescata el espíritu del “hacélo por vos mismo”, el “fai da te” de los anarquistas italianos. A propósito ¿leyeron el libro de Martín Caparros sobre Soledad Rosales, la chica argentina anarquista que se suicidó? Respeto mucho su lucha, pero me aterra la idea de la destrucción por choque. Prefiero lugares donde podamos cultivar buenas fantasías sin pedirle permiso a nadie. Es más: sin pedirle nada a nadie. Belleza y Felicidad también fue eso y sigue siendo eso: un lugar de encuentro. Appetite también, en otra línea (ya saben que soy recontrafan de Appetite y de Dani Luna). Pero hoy quiero hablar de otra cosa. Quiero hablar de ocupar espacios dentro de espacios establecidos. En convertirnos en Okupas amables pero cero concesivos. Para mí la primera obra en este sentido, o no la primera pero sí la que marca un hito para todos nosotros es Dentro del Átomo, la “Suite Garabello” en Estudio Abierto. Oto y Mateo Amaral crearon un espacio autónomo dentro de un sitio oficial. Dos veces me cité con amigas ahí. Era una especie de zona liberada, porque entrabas a ese sitio y las reglas se elastizaban. Por ejemplo, podías fumar en un espacio regulado por los mismos gobernantes que te prohíben fumar en cualquier bar. Ya sé: eran dos obras, la de Oto y la de Mateo. Pero juntas generaban un planeta donde te colgabas viendo las animaciones tribales de Mateo con esa música increíble que te ponía en trance, los cassettes luminosos y después entrabas a lo de Oto que te esperaba con un sillón y una gran fábrica de ruido. Yo no leí a Saramago, pero hasta te esperaba un premio nobel. La Rusa seguramente no estará de acuerdo, pero Oto sin ningún escándalo hizo una obra política enorme, generó ese lugar donde ¡¡hasta se dieron recitales que me perdí!!. Además, Oto puso en la ventana una tela rosa que hacía que la ciudad pareciera psicodélica en una vista por demás hermosa.
La foto me la mandó Cippolini. Y me divierte: me los imagino a esos dos fantaseando cosas imposibles, mientras se imaginaban en qué se podía convertir ese lugar. Les propongo algo: busquemos un lugar para que Oto tenga su suite permanente. Una especie de Dentro del Átomo pero de tiempo completo. ¿Qué les parece?
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Anita
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12:12
viernes, 2 de marzo de 2007
Huracaname fantasía
De la charla que tuve con Julia Sánchez me quedó rebotando una frase “salvame fantasía”. Es una propuesta muy estimulante y se liga a lo que estuvimos discutiendo en estos días. Lo primero que pensé cuando la leí es en una suerte de fantasía Superman que viene a salvarme a mí que sería para la ocasión una especie de Luisa Laine. La fantasía como un superhéroe (o mejor superheroína) que viene a salvarme (cambio a Superman por la Mujer Maravilla o las Power Puff Girls. O Jane Fonda en Barbarella, una película de los 60 que descubrí hace re-poco y me voló la cabeza. Superman siempre me pareció muy para chicos, muy machista). Después me di cuenta que para que exista la fantasía antes tiene que ocurrir la acción de fantasear. Y el fantasear es algo privado, íntimo, que tiene sus reglas. Hay veces que compartimos las reglas de la fantasía. Por ejemplo cada uno de los Rondamones compartía con los otros Rondamones una fantasía punk-decó muy intensa, una fantasía que obtenía su máxima potencia cuando interpretaban sus enérgicos y hiper-eléctricos temas (la expresión punk-decó la tomo prestada de un blog muy bueno que descubrí ayer y que ya puse en los links recomendados). También está la fantasía de uno como un planeta privado. Pienso en los paisajes de Ariel Cusnir, a quien me referiré muy pronto: sus dibujos son como noticieros de su planeta-fantasía. Siguiendo con estas figuras literarias, Benito Laren sería algo así como nuestro Principito (me alucinaría verlo a Laren vestido como el Principito ¡¡le quedaría súper bien!!) ya que sabemos que todo su arte proviene de una geografía conocida como la Galaxia Laren. En todos estos casos la fantasía se presenta como algo preciso, que en términos místicos podríamos llamar “develados”. En todos los ejemplos se trata de fantasías luminosas, incluso pudiendo ser o tener componentes darks. Pero hoy se me dio por pensar en otra posibilidad, que es cuando la fantasía aparece amorfa, como arrojada fuera de su planeta antes de tiempo. Una fantasía que posee todas las posibilidades de lo que puede ser pero aún no se decide por ninguna. Y eso, por esa misma razón, inquieta. Muchísimo. Hasta da miedo. En realidad tengo en mente una fantasía particular, compartida por Luciana Lamothe y Juliana Iriart, que es la que presentaron en la primera Periférica.
Mírenla. ¿De qué trata esa presencia blanca que merodea la cama como una nívea pesadilla materializada? Estoy súper colgada pensando en esas precipitadas fantasías de entidad difusa.
Ojalá el arte fuera para nosotros siempre eso: un alien que jamás terminamos de comprender del todo.
Fantasía ¡¡haz un huracán de mí!!
¡¡Quiero explorar el isomorfismo huracanado!!
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8:38
jueves, 1 de marzo de 2007
Muy Militantedélicos
Quiero seguir un poco con el tema de ayer pero desde otro ángulo para preguntarme ¿no estamos refiriéndonos a lenguajes tremendamente distintos? Los lenguajes inventan realidad: nombramos algo de diferentes modos y obtenemos percepciones diferentes que cambian nuestra forma de ver la vida, de pensar y de sentir, de interferir en la existencia, en el todos los días. Pienso en el libro de Daisy titulado Historias del Arte, que es la exploración en formato de diccionario de los modos de construcción lingüísticos de las múltiples realidades del arte. Por otra parte, el libro de Manifiestos de Cippolini nos demuestra que incluso esto es así históricamente: es un muestrario enorme del arte y la realidad desde zonas del habla y de la escritura de los artistas de muchas épocas. Por ahí el arte es eso: decir la realidad –nuestra realidad- con lenguajes visuales diferentes. Somos lo que decimos, ya sea con imágenes o con palabras. Y ahí es donde advierto la mayor diferencia con la militancia política, ya sea a través de el activismo liso y llano o el activismo mediante el arte. La clave me la dio Oto Garabello o Eduardo cuando dijo “el arte se está volviendo cada vez más Philip K. Dick”. Las políticas de lenguaje difieren mucho, son apuestas a diferentes canales de comunicación: para decirlo de algún modo, por un lado Castels y La Rusa con su ensalada, por el otro un Benito Laren, aunque por momentos los roles parecen cambiados. No sé porqué me viene a la cabeza la Psicodelia. La Psicodelia es un tipo de conciencia del lenguaje muy diferente a las zonas perceptivas de la militancia. Por supuesto hay algunos cruces, pero son actitudes que avanzan en direcciones casi opuestas. En un principio la Psicodelia estuvo vinculada al consumo de alucinógenos, pero después se extendió a una forma de percibir la vida, libre de las ataduras de un fin utilitario e inmediato. En algún lugar leí el término “biodélico”: un estado psicodélico cotidiano. La obra de Fabio Risso (y el mismo Fabio) para mí es biodelia pura. Oto ni que hablar. Los conejos voladores de Nicanor son recontra psicodélicos. Y los Laboratorios Baigorria. Y Mobo 6 es como un demonio de la psicodelia. Los videos bastardos ni que hablar. Aclaro que esta psicodelia no tiene absolutamente nada de retro: es otra respuesta a lo inmediato y muchísimo más que un estilo de música o una moda. Si me tendría que definir de alguna forma diría: soy una militante psicodélica. Una MILITANTEDÉLICA. Y no me siento nada sola.
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Anita
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9:25
