¡Holiiiiiiiiiiiii!! ¡¡Una bebida riquísima como obra!! Y un piquete de lo más estimulante. Ya sé: no hay que banalizar un reclamo social y tampoco es una novedad que una rica bebida puede tener efectos maravillosos en nuestra vida. ¡¡Es que estoy muy entusiasmada!! Ok, ok. Voy más despacio porque sino no se entiende nada.
Retransformar la realidad. De eso se trata. La realidad es mucho más dúctil de lo que creemos. En serio. Y dolorosa también. Por una y por otra razón los artistas tienen un territorio inmenso para actuar. Y lo hacen, que duda cabe. Para hacer la vida más agradable, manipulando la realidad. Hay que tener ganas, perder los miedos. Inés Martino es una artista que me encanta y entendió muy bien todo. El arte vincula los sentidos. Los multiplica. Hay veces que pareciera que tenemos vente sentidos y no cinco. Por supuesto el gusto en uno de los más importantes ¡¡tanto como la vista!! Por lo cual Inés realizó una divertidísima puesta en circulación de Wodkamiel, un elixir de código abierto que cualquiera puede fabricar. ¡¡Es una delicia!! Y convidar a sus amigos.
Si vos fabricás Wodkamiel, tenés que hacer una fiesta o reunión para que pueda catarse. Porque le podés poner tu toque, hacer tu Wodkamiel personal. ¡¡Y sigue siendo Wodkamiel!! Construís el evento, tu forma de diversión. Para Guy Debord, el papá del situacionismo, el espectáculo en sí era algo malo. Como una última etapa de lo capitalista. Pero hay espectáculos y espectáculos y lo interesante es crear otro tipo de contactos que no sean manipulables. Porque los eventos de Inés son obras de artista y no una marca que te pide su adhesión. Debord hablaba de situaciones. Pero esa es su teoría, a mi me gustaría hablar más de Wodkamiel’s Partys. Está bueno recorrer la ciudad de otra forma, pero esto es más simple. Otra cosa. No tienen que ser raves ni nada preestipulado. No hace falta: simplemente producís Wodkamiel para tus amigos y realizás tu fiesta. Inés Martino también realizó una obra muy divertida que es el Piquete Way: elementos para piquete. Piquete Fashion. Hay discusiones de sociólogos sobre la relación de los piqueteros con el espectáculo. Nina en Bailando por un sueño. Castells en Puerto Madero. Pero esto es otra cosa. Es un juego: cambiar los códigos. ¡¡Todo es un problema de código!!
Leo lo que escribo y no sé muy bien por qué estoy escribiendo así.
Suena bastante alocado. Sí, estoy un poco acelerada.
Es un día muy lindo.
Cada vez estoy más convencida que nuestros estados de ánimo tienen un color. Y ese color dirige lo que vemos, cómo vemos y pensamos y decimos.
Hoy este texto salió así.
Todas mis ideas saltan, vuelan.
Debe ser el Wodkamiel.
sábado, 30 de junio de 2007
Wodkamiel ¡¡elixir de código abierto en el Piquete Way!!
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Anita
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14:44
viernes, 29 de junio de 2007
Mi percepción es la de un Pokemón
Hay afirmaciones que son casi metafísicas y sin embargo dan risa. Quiero decir, no son un chiste, no son ni exageradas, ni obscenas, ni siquiera ridículas. Son ¿¿cómo decirlo?? Extrañas, o pueden parecerlo. Hace un rato me estaba dando un baño de inmersión y pensé (¡¡una piensa cada cosa!!) “claro, nosotros también somos forma”. Estaba pensando en cómo percibíamos la forma, en un espectador viendo un objeto ¡¡y me di cuenta que somos una forma viendo otras formas!!. Formas entre formas. Y me dio risa. No sé bien por qué. Es una sensación de gracia abstracta, asociaciones mentales quién sabe a qué. Hace unos días leí una declaración de Lucía Giorgetti que hablaba de su trabajo y decía qué importante era para ella en un momento abstraer, abstraerse, abandonar la función de la forma. Que por un momento las formas escaparan de su función visual, que se convirtieran en otra cosa, para poder después extraer de ese momentáneo limbo una forma precisa. O sea, llevar la percepción más allá, y después regresarla casi al mismo punto que nunca volverá a ser el mismo punto. Debe haber algo impensadamente zen en eso, un poco lo de “una montaña es una montaña, deja de serlo, y después vuelve serlo pero de otro modo”. ¿¿Será una cuestión también filosófica, entre el ser y la percepción?? Me quedé sumergida un rato. Esta última semana no pude sino darle vueltas todo el tiempo en mi cabeza a la forma en que trabajo y escribo; la escritura también es una forma.
Entonces soy una forma que produce más formas. Y como escribo sobre arte, que también es un mundo de formas, soy una forma que utiliza formas para acercarse a formas. ¡¡Y me da risa!! Pienso en los Pokemón, que son todos bastante deformes. No, pobres, quiero decir que tienen formas caprichosas ¡¡y nuestras formas también deben ser caprichosas!! En un mail Rafael Cippolini citaba la forma como concepto de Gombrowicz, el combate con la forma, cómo actuar con lo que se puede y con lo que no. Vuelvo a las pinturas de Lucía porque ella vuelve una y otra vez a la abstracción y después explora desde ahí las formas de la femineidad, según criterios que van de la publicidad a la historia del arte (¿¿se acuerdan de lo que escribí sobre la divina Lula Mari??). Les decía que pienso mucho en cómo escribo, en la forma. Leo Estol me escribió hace unos días y me decía por qué no escribo en medios. ¡¡Es que eso es entregarse a una forma!! Y para hacer un fanzine prefiero el blog. Ahora quiero pensar, ver y sentir desde un Pokemón. Cualquiera de los personajes secundarios. Me vuelvo a tentar de risa. Soy una tonta. Un Pokemón acuático riéndose de abstracciones.
Así comienzo el fin de semana.
Que la pasen bien.
Little Kisses.
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Anita
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10:43
jueves, 28 de junio de 2007
El mundo también imita al arte contemporáneo
El mundo se sostiene desde una larga sucesión de sistemas visuales. Son como capas de una cebolla: círculos concéntricos que contienen imágenes. Capas y capas de imágenes, por arriba y por debajo unas de otras, cambiando de posición constantemente, interactuando unas con otras. Funcionan, de cierto modo, como las canciones en nuestras cabezas. Nuestra cabeza no tiene la lógica de almacenamiento y reproducción de un iPod: miles de canciones sobrevuelan en ella, jamás una detrás de otra. Aparece un estribillo, unos versos, unos acordes, una melodía, texturas de sonidos, voces, todo esto mezclado con miles de imágenes mentales, que vienen de momentos de nuestras vidas, de clips, de películas, de la tele, de las revistas y de obras de arte. Nos cuesta visualizar el diagrama, pero sabemos que se mueven en sus propias dimensiones. Franco Vico es un artista que entendió eso. Que fue captando imágenes que reformulan íconos de religiosidad new age. Franco es desconfiado, irónico, se ríe y al mismo tiempo observa. Piensa en la serpiente tragándose su propia cola y la transforma en un gran aviso publicitario de una empresa de demoliciones. Doble utilización: como en muchos relatos de ciencia ficción, el mundo es parecido al nuestro pero no es exactamente el nuestro. Otro cartel publicita un potaje especial para Niños Índigo. ¿¿Incredulidad?? No creo que sea eso, o al menos no solamente eso. El mundo también imita al arte contemporáneo en sus formas de productividad.
El arte contemporáneo lo absorbe y reformula todo. En muchas de las obras de Franco reaparece una y otra vez la idea de camino, de Dios en imágenes, de espiritualidad como fábrica, de máquinas y cuerpos que se estropean. Está rebueno pensar que los artistas sacuden, alborotan todas esas capas de imágenes que nos inundan. Que son como pastores al revés: en vez de cuidar a su rebaño de imágenes, las deliran, las hacen dispersarse por la pradera, escaparse en todas direcciones. Hay artistas que necesitan que todo vaya hacia un lugar, un punto donde ellos se encuentran. Hay otros que al revés todo el tiempo abren nuevas formas de escape. Está bueno que podamos disfrutar de unos y otros. En otra época la gente del mundo del arte tenía que tomar partido por unos u otros. ¡¡Por suerte ya no es así!! Le decía ayer a mi amigo Bernardo, que al revés que en el fútbol, la gente más interesante en el arte es la que es hincha fanática de dos o más cuadros simultáneamente. Por ahí el secreto es cómo lograr esto. Como hacer que todos los mundos del mundo y las imágenes que los componen se condensen sin estallar.
O que estallen en secreto y sintamos su infinito cosquilleo.
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Anita
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9:32
miércoles, 27 de junio de 2007
Rocío de la realidad
No es posible pretender entender qué es la realidad o cuáles podrían ser sus efectos sin aceptar que nuestra percepción es parte de ella. Una parte. Nuestras percepciones no están fuera de lo real, no observan lo real fuera de la realidad, y con esto quiero decir que, tal como están las cosas, lo real ya no sería real (ya no sería lo mismo) sin vos ni yo. Ni ustedes. Y tampoco sin Rocío Pérez, que es una artista rebuena sobre la que estoy escribiendo ahora. Ver las obras de Rocío me hizo enteder que lo real es una cuestión de estilo. La realidad no es ni más ni menos que una sumatoria de estilos, de cada uno de nuestros estilos. Hay un estilo Rocío Pérez de la realidad así como hay un estilo tuyo y otro mío (un estilo Mao y Lenin). Algunos de esos estilos logran mayor difusión, se imponen y generalizan. Pero cada cual tiene su estilo y la realidad es eso: un banco de datos enorme con todos los estilos.
El arte nos hace visibles esos estilos. Los hace más evidentes. Viendo las obras realistas de Rocío Pérez entendemos su forma perceptiva, la forma en que mira las cosas. Rocío mira un cartel, un choque, una máquina, no importa qué, pero le imprime su estilo. El estilo nace de la propia mirada. Cuando vemos a alguien confrontamos estilo.
Por eso sucede que si un fotógrafo y un pintor y un videoartista actúan sobre una misma persona o paisaje o cosa, capturándola en sus imágenes, vamos a tener diferentes versiones-obras de esa misma cosa. Porque cada cual le propone su estilo. El estilo no es algo hacia uno sino hacia los demás. Nosotros le ponemos nuestro estilo a las cosas que vemos y otros nos ponen su estilo cuando nos miran. La realidad hace evidente todo este cruce estilístico. Por eso el arte es una parte tan intensa de nuestra realidad: porque es nuestra forma de vivir la vida. Vivimos la vida desde el arte, en ese flujo que hace evidente todos los estilos.
Hay obras que nos hacen descubrir cosas. No tengo idea qué se le pasó por la cabeza ni qué sintió Rocío cuando pintó estas imágenes, pero lo que sí puedo decir es que me desnudó uno de los modos o por ahí EL MODO en que funciona la realidad.
Como una sumatoria de estilos.
Y no solamente eso, sino que me hizo pensar mucho en mi estilo. Es decir ¿¿de qué forma yo imprimo mi mirada en las cosas??
¿¿De qué forma las rocío con mi estilo??
Hay pocas cosas mejores que descubrir pensamientos como éste, sobre el cual sigo escribiendo y pensando.
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Anita
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13:51
martes, 26 de junio de 2007
Un planeta intenso de interrogantes
Hay palabras que son complicadas. Me acuerdo de una canción viejísima que cantaba Federico Moura y descubrí hace algún tiempo. Se titula Amor descartable. Un dúo inquietante: ¿¿Cómo el amor puede descartarse?? Por más que sea un amor y no el amor, el amor si es amor es algo que nunca descartamos, al menos no del todo ¡¡no podemos!! Siempre queda algo del amor aunque ya sea imposible. Cuando el amor es amor marca, deja señales en lo que somos, y esas señales jamás se descartan porque son parte de lo que somos.
Con el arte pasa algo parecido. Sigo hace un tiempo con mucho interés la obra de una artista para tener muy en cuenta: Ana Wandzik. Ana realiza obras con una particularidad: son obras descartables. Lo descartable es algo clave en su idea de hacer arte. Lo primero que pensé es ¡¡cómo estamos acostumbrados a lo descartable!! Que no es lo efímero.
Efímero es lo que no puede durar, pero esa falta de durabilidad es algo que no es voluntario, que está más allá de lo que podemos hacer por la duración misma. Pienso en uno de los lanzamientos de Juliana Iriart, por ejemplo. Nos gustaría que hubiera miles en la ciudad, ir caminando por la calle y que de lo alto surgieran nuevas nubes de color y que se sostuvieran en el aire un rato muy largo. Pero la falta de duración no es lo mismo que la decisión de dejar de usar. Descartar es apartar, tomar la iniciativa de ya no utilizar más algo. No es exactamente una degradación: mientras que se usa ese objeto puede ser importante. Lo que sucede es que a partir de un momento deja de serlo.
Durante siglos el arte tuvo la pretensión de durar. Pensemos en las esculturas de mármol, en los esfuerzos de tantos artistas para que sus pinturas duraran lo más posible. El arte se construyó sobre la idea de perdurabilidad, de ganarle al tiempo. Recién ahora estoy pensando que un arte descartable, como el que con mucha sensibilidad e inteligencia hace Ana Wandzik, por ahí es la estrategia más eficaz para ganarle al tiempo. Descartar hoy es cambiar de un soporte por otro. Porque descartar es realizar un registro de obra previo. Antes de que una obra pierda su existencia física, se la registra. Y el registro es una forma de conformar archivo. Por lo cual un arte de descarte es un arte que fue pensado para que su soporte sea el archivo. ¡¡Y este cambio es una maravillosa idea!! Porque crea complicidades intensas, ya que los espectadores que hayan visto la obra en vivo y en directo antes de su descarte podrán jactarse de su percepción inmediata.
Ya ven, una obra descartable abre infinidad de preguntas sobre todo tipo de cuestiones relacionadas con el producir arte. Una forma de producción que abre un planeta intenso de interrogantes.
Ana ¡¡cómo nos dejás pensando!!
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Anita
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9:34
