lunes, 8 de diciembre de 2008

Lu, Vero y el pasillo secreto


Pienso mucho en Lu. En su energía. Es lo que provoca. Porque una artista es lo que nos provoca, aquello que transmite. Cómo la transmite.
¿¿Qué esperamos de un artista?? Que marque una diferencia. Que nos dé claves de lo que sea. Después aprendemos que un artista es el resultado no sólo de sí, sino de un montón de gente. De quien le editó el video que hizo, de quién le sacó la foto, de quién le diseñó el programa, de quién le escribió el texto de la muestra, de la galería que lo promociona, de lo que se dice sobre lo que hace. Todo eso nos va armando su perfil. Un artista siempre es un producto colectivo. Como todos. No sólo de otros artistas.
Ayer leí la nota de Verónica Gómez en Radar y me encantó. Es la mejor nota que un artista haya publicado en Radar. Porque nos invita a buscar más allá de las exposiciones y los lugares de arte. Porque encuentra donde nadie busca. Lo mismo que Lu. Ella encontró y señaló una sensibilidad especial donde nadie la buscaba.


Pero siempre hay un espacio íntimo donde nos encontramos con el artista. Con lo que tiene para darnos. Ahí no entra nadie más. Es ese pasillo secreto donde estás a solas con lo que te pasa con eso. Como cuando leés un poema para vos, sólo para vos.
Es ese espacio sagrado, único, que hace que una obra diga, comunique, conmueva, te rompa la cabeza.
A mí me pasa que no siempre encuentro ese pasillo.
Salvo en algunos pocos que escriben tampoco lo encuentro en la prensa. Escrita por críticos o artistas, no importa.
Es ese pasillo en otra dimensión.
Para mí escribir es encontrar ese pasillo.
A veces lo encuentro.
A veces... me canso de buscar.
Y aún así sigo.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Quiero que estés pero no sé cómo


¿¿Qué es lo que sólo yo veo??
Cuando miramos algo, le sumamos cosas nuestras.
Vamos interviniendo todo con la mirada.
Lo que nos gustaría ver.
Lo que borraríamos.
En un momento pensamos por qué ponemos y sacamos.
Por qué nuestros ojos ven de más.
A qué se debe que notemos esa falta.
Claro, es lo que nos pasa a nosotros.
Lo que vemos está completo pero no para nuestros ojos.
Antes creía que ese plus era mi idea de mundo ideal.
Algo que quería que estuviera pero sin saber muy bien cómo.
Después me puse a analizar las dos cosas.
De qué manera debían estar las cosas que no estaban.
No necesariamente ese plus es un mundo perfecto.
Ni siquiera más divertido.
Es un sentimiento incompleto de mi parte.
Busco en cada parte otra cosa.
Si antes creía que mi mirada era como un rompecabezas,
ahora me parece que quiero ver por todos lados telas de araña invisibles.
Quiero ver cómo se relaciona todo
en cada instante
y cómo deja de relacionarse un segundo después.
Hoy el mundo está unido así
y un rato después no.
Ahora me querés
después de un rato ya no te extraño.
¡¡Es todo tan inestable y mágico!!
Creo que por eso me gusta tanto.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Tantas como yo


Detrás de mí estoy yo. Y detrás de ese yo que es idéntico a mí estoy yo también.
A veces me encantaría que hubiera un atajo, una puerta mágica a cualquier lugar.
Pero esa puerta no existe. Cuando era chiquita y jugaba a no ser yo,
a ser Mulan y enfrentar a todos los malvados,
seguía siendo yo. Había algo en esa Mulan que yo quería ser que nunca cerraba,
que jamás llegaba a sí misma.
Incluso cuando una obra me transporta y me lleva a mundos fabulosos
a veces muy cercanos pero igualmente sorprendentes
algo de mí jamás se va. Queda ahí, mirando siempre desde el mismo lugar.
Tantas como yo. Una y otra y otra.
Hace rato que me gustaría escribir de otras formas y no me sale.
Hay tantas muestras buenas, tantas obras preciosas, y sigo perdida en mis
infinitos atajos que llegan siempre al mismo sitio.
Es como si me fuera volviendo un recorrido en curva,
corro a Mulan que me corre a mí que corro a Mulan que me corre a mí.
¿Me alcanzo?
A veces sueño que sí.
Otras veces me parece imposible.

viernes, 21 de noviembre de 2008

No sé que quiero ser. Tampoco.

¡¡No sé cómo quiero ser!! En serio. Sé qué me gusta y qué no. Hay personas que me regustan pero no quiero ser como ellas. Y no sé qué es ser yo. Trato de averiguarlo escribiendo sobre cosas que me gustan a ver si descubro algo. Y siempre me pasa que cuando creo que estoy segura de saberlo en realidad no estoy nada segura.
Me molesta cuando nos quieren programar para que seamos todos iguales. Pero también cuando quieren que seamos todos originales y distintos cuando no se nos da la gana.


Somos todo lo que vivimos. Pero muchas veces no sabemos qué es todo lo que vivimos.
El arte que nos gusta tiene esas dos zonas. Son obras que transmiten lo que el artista nos quiere decir y lo que no sabe, pero a veces intuye.
No sé qué quiere decir autonomía del arte pero lo pienso en este sentido. En que las obras dicen siempre mas. Por eso el arte no es la propaganda de este discurso o de aquel otro. Es un discurso que está más allá.
Por eso busco en esa zona que está como escondida.


Ella me gusta y no sé por qué. Por la onda. Porque sale así a la calle. Porque es un mundo en sí mismo. Porque parece salida de un animé. No sé. Y no saberlo puede estar bueno.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Acumulándote flasheo todo el tiempo


Sé que cuando acumulo algo (dibujos, ropa, revistas, películas, discos, chocolates)
estoy capturando energías. No sólo el valor económico sino un plus, otra cosa, eso que hace único a un objeto del cual hay miles o millones.
Porque el efecto se invierte: si mucha gente ve una instalación y piensa en una librería o supermercado o mercado de pulgas o mueblería o lo que sea, a mi me pasa al revés. Vivo cada reunión de objetos como una instalación.
Así que flasheo todo el tiempo cuando soy yo la que empieza a acumular.
Mi pieza es una instalación. Es tener sensibilidad para entender de otro modo el mundo que habitamos. ¿¿Por qué me rodeo otra vez de cosas que te gustaban??
Una entiende a los demás por las cosas que eligen los demás. Entiende esa atracción por otras atracciones. Trato de entender qué te gusta de mí cuando observo que te atrae del mundo.
Sos una instalación andando. Dejás cosas en todos lados y yo sólo las miro.
Y me consigo algunas parecidas. No me interesa tu historia ni tus historias.
Nada más eso que dejás. Eso que sos vos y distribuís en tus elementos.
En tus envases de yogurth vacíos. En tus revistas de historietas mamarracheadas.
En tus pantalones Levis. En tus libros de ciencia ficción. En los muñequitos de Camelot. En los recortes sobre cine. En el trapo que llevabas con la cadena de la bici.
Sos todo eso. Estás ahí.
Te siento ahí. sos mi instalación más adorable.